Nutrición

En esta etapa de la vida, es en la que se comienzan a crear los hábitos alimentarios saludables que van a repercutir en la alimentación de los años posteriores.


 

Se debe establecer un ambiente positivo y tranquilo para comer, evitando comer con la televisión o con juguetes en la mesa. Esto puede hacer que el niño se distraiga y no se alimente bien.

Se debe comer preferiblemente en familia o con otros niños. El hacerlo en familia hace que el niño identifique la alimentación como algo importante. Cuando se come con otros niños por lo general comerán mejor.

Hay que acostumbrar al niño a mantener unos horarios de comidas regulares y organizados. Aunque no se debe ser estricto, sí se trata que haya siempre desayuno, comida del mediodía, merienda y cena ya que se logrará aportar más energía y nutrientes a la alimentación de los niños.

El gusto no es el único sentido importante para que el niño acepte el alimento. Se deben preparar alimentos de forma divertida, la vista es fundamental.

Por lo general los niños prefieren alimentos tibios a las temperaturas extremas. El olor es muy importante para ellos, a veces suelen rechazar un alimento por su olor fuerte.

El orden es importante, la mayoría rechaza los alimentos que estén en contacto con otros en el mismo plato (excepto los espaguetis) por ejemplo los guisos de carne con verduras.

La mayoría de los niños comen de 4 a 6 veces por día, lo que hace que los bocadillos sean tan importantes como el resto de las comidas.

Se deben seleccionar fruta fresca, queso, palitos de verdura crudas, leche, jugo de fruta, galletas integrales y emparedados de mantequilla de cacahuate

Se debe evitar las galletas con alto contenido de azúcar o grasa, refrescos gaseosos y frituras.