Cuidados

Cuida a tu bebé de la influenza


Para prevenir que niños y niñas se contagien en esta temporada de influenza, te ofrecemos algunas recomendaciones para cuidar la salud de los más pequeños, quienes son más vulnerables a padecer esta grave enfermedad respiratoria.

1.-Si tú o tu pareja están enfermos: lo ideal es que quién no esté enfermo sea la persona responsable de cuidar al niño; si ambos contrajeron el virus, busca que algún familiar o amigo de confianza pueda encargarse de los más pequeños para evitar contagios.

2.- Sé muy cuidadoso con el contacto físico: evita tocar los ojos, boca o nariz de tu bebé, pues son las principales vías de contagio. No tengas contacto cara a cara con tus hijos mientras estés enfermo; por seguridad se aconseja usar un tapabocas para minimizar el riesgo.

3. Limpieza 100%: mantén limpia tus manos; lávalas cada vez que estornudes, tosas o tengas contacto con tu bebé. Es importante que te deshagas inmediatamente de los pañuelos desechables tras usarlos. Utilizar gen antibacterial es una buena opción si sales de casa y no puedes tener acceso directo a agua y jabón.

Para evitar propagar el virus, intenta desinfectar las superficies cada que tengas oportunidad; especialmente aquellas con las que entres en contacto constantemente.

La influenza se propaga por el contacto con personas infectadas.

En lugares públicos, el transporte o las escuelas, es más probable que haya contagios.

Las personas infectadas con influenza pueden contagiar a otros hasta dos días antes de presentar síntomas.

Vacunar a tu pequeño a partir de los seis meses es indispensable para protegerlo durante esta temporada.

No expongas a tu bebé a lugares públicos.

El virus de la influenza puede vivir en algunas superficies hasta por dos días.

Si sospechas que tu bebé puede haber contraído influenza, consulta inmediatamente a un m.édico.

La enfermedad no se contagia por medio de la leche materna.

Algunos de los síntomas que tu bebé puede experimentar son: fiebre, tos, fatiga, congestión nasal o goteo nasal, escalofríos, pérdida de apetito, vómito o diarrea y dolor de garganta.