Educación

Cambio de rutinas en verano ¡cómo lo gestionamos! niños mayores de 7 años


Con el verano llegan nuevos horarios, nuevas rutinas, todo es más tranquilo, más calmado.. hay tiempo para no hacer nada, aburrirse, salir con los amigos, ver la televisión, ir a campamentos, la piscina…

El problema surge cuando las rutinas y horarios tuyos no han cambiado y los de tus hijos sí.
Suelen surgir choque de necesidades e intereses. Lo más seguro es que tu hijo no quiera acostarse pronto, porque no tiene que madrugar, no está cansado, y tú en cambio, a las siete de la mañana tienes que estar en pié y necesitas un rato de tranquilidad a última hora del día y no acostarte demasiado tarde. ¿Te suena esto familiar?

Aquí surge el conflicto, tu quieres y necesitas una cosa y tus hijos quieren y necesitan otra. Si te impones de manera autoritaria, se te van a revelar, generará enfados, pensarán que eres injusta…aunque lo hagan, como consecuencia se respirará un clima tenso y de mal rollito.

¿Cómo podemos solucionar esta situación en la que todos salgamos ganando?

Pues es más fácil de lo que puedas pensar, reúnete con tus hijos y crea una tabla de rutina o actividades diaria, con horarios aproximados, siendo lo flexible que queramos y más concretos en los momentos de desencuentros.
Llegar a acuerdos todos, esta es la regla de oro.

Ejemplo:
Tu hijo quiere quedarse jugando en la piscina y con amigos hasta que oscurece. A ti eso te viene fatal, porque se retrasa todo, el baño, la cena.. y nos pueden dar las doce de la noche, estás agotada y necesitas acostarte antes para madrugar al día siguiente para ir a trabajar. Ellos no madrugan porque se quedan en casa con una persona que les cuida.

CONFLICTO!!!!

1º SOLUCIÓN:
Tú eres la madre, tienes el poder, así que decides que ya es hora de irse a casa, aguantas como puedes la rabieta, enfadado y te lo llevas llorando.

2º SOLUCIÓN:
Le expones y verbalizas lo que el quiere, expones y verbalizas lo que tu quieres, planteas el problema. Le invitas a que busque soluciones buenas para todos. Intenta identificar cual es la necesidad real de tu hijo detrás de esa conducta (necesidad de juego, de estar contigo en la piscina…).

Entre los dos, seguro que encontramos una solución intermedia que sea buena para los dos, en el que el pueda jugar un rato más y que no se haga demasiado tarde para que tu puedas descansar. Además de buscar vías alternativas y soluciones para los próximos días que seguro que se repite la solución. Este es un punto que podemos revisar en la tabla de rutinas.

A lo mejor la solución del ese día no es ideal, pero puede plantearse mejores para los próximos si se organiza con tiempo porque se ha llegado a un acuerdo.